Libertarianismo y justicia social

Libertarianismo y justicia social

Tema: Mitos y realidades del libertarianismo y la justicia social

Ponentes: Héctor Ñaupari & Daniel Castellanos

El pasado 15 de mayo presenciamos un interesante debate filosófico-político en la sede Nacional de Uniandinos, entre posiciones del libertarianismo y la justicia social. Los encargados de hablar sobre las ideas a favor, en contra, los mitos y las realidades fueron: Héctor Ñaupari, abogado y ensayista peruano; y Daniel Castellanos, economista de la Universidad de los Andes.

Para empezar, ¿qué es el libertarianismo? Esta posición se puede entender desde 4 características: primero, defiende la libertad como un

valor supremo, debe haber ausencia absoluta de coerción sobre el individuo; ve como principal enemigo de la libertad a el Estado; además, los individuos tienen derechos que son personales y cualquier violación a ellos es inmoral; como última característica, ven el libre mercado como único contexto que permite a los individuos actuar de manera voluntaria para lograr acuerdos mutuamente beneficiosos.

Héctor Ñaupari explicó el concepto de justicia social como aquel que hace referencia a una redistribución del poder. Y es quien tiene el poder el que fija las características de lo social y de lo que debe ser justicia. En este sentido, los términos justicia y social carecerían de contenido, porque su concepto es impreciso desde el poder.

Únicamente desde el poder se define qué es lo moralmente justo o qué debe recibir una persona en frente de otra, pasando por alto una verdad: “los seres humanos tenemos diferentes aproximaciones hacia qué es lo que se nos hace justo”.

El abogado Ñaupari planteó que la posición del libertarianismo está en contra del poder autoritario, porque este corrompe. Por el contrario, defienden que el uso del poder debe ser elegible y estar limitado en la cotidianidad, por eso apoya la democracia.

Entonces, que una sola persona o un grupo de estudiosos tome esa decisión por la sociedad de manera autoritaria y arbitraria es inmoral. Esta decisión impuesta desde el poder enajena a los individuos el libre albedrío, porque impide adherirse libremente a una concepción moral. Al final no sería entonces decisión del individuo definir qué es lo justo o lo injusto.

Daniel Castellanos por otro lado refuta que el libertarianismo está mal, porque en primera instancia la libertad no es el único valor social que se debe defender, hay otros particularmente importantes como la equidad y la seguridad que también merecen ser defendidos, hasta tal punto que una sociedad, en ciertas circunstancias, puede aceptar restricciones a la libertad para alcanzar esos otros valores.

Por otro lado, el mercado no siempre funciona bien, este necesita de regulaciones, que solo el Estado está en la capacidad de hacer, sin sobreponer el poder del Estado, ni presumir que siempre son peores las fallas del Estado sobre las del mercado.

Como tercera idea, Daniel Castellanos propuso que los derechos individuales no son absolutos, en cambio son una construcción social que se va ampliando gradualmente y al mismo tiempo generando desarrollo.

Como última premisa en contra del libertarianismo, el economista argumentó que hay una gran diferencia entre tener libertades y ser libre, entre la libertad formal y la libertad real. Darle libertad a un individuo no lo convierte en una persona libre automáticamente, las expresiones de libertad se han ampliado con los años y desarrollando en ese verdadero sentido de libertad.

Esta actividad se realizó con el apoyo de la Fundación Impacta, un centro de pensamiento y promoción de proyectos de desarrollo social; y contó también con el Centro De Estudios Libertad Y Paz. Con estos espacios se busca promover la construcción de una sociedad libre, pacífica, segura y próspera.

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